Publicidad tatuada. El hombre, como un medio más.
Mr Ad (Noviembre 2008)
En un mundo dónde las empresas de todos y cada uno de los sectores buscan métodos cada vez más efectivos para comunicar, los límites de la publicidad parecen no tener techo. Hace ya un año que se destapó una manera de lucir publicidad mediante tatuajes a cambio de dinero. A la gente ya no le importa ser un anuncio andante.
Con el “hombre anuncio” (una de las figuras comerciales más antiguas de la historia), recientemente prohibido en Madrid por el Sr.Ruiz Gallardón, precisamente, el hombre que se ha fotografiado con “hombres anuncio” famosísimos como Fernando Alonso o David Meca, el debate ha salido ya a la palestra. Estoy de acuerdo con el alcalde de Madrid, “ser un hombre anuncio es vejatorio” pero no creo que se tenga que prohibir su figura. Hay trabajos mucho peores.
Fuente: elblogdepuentegenil.wordpress.com
Un claro ejemplo es una empresa de aerolinies de Nueva Zelanda, un país de lo más moderno, que ofrecía 467 Euros a quien se tatuara el logotipo de la empresa en su cabeza rapada. Según los responsables de la empresa, lo que más se mira en una cola antes de embarcar es, ni más ni menos, que el cogote de la
persona que tiene delante. Tienen razón, no tendría nada mejor que hacer. Que un departamento de Marketing empieze un estudio sobre la observación de los cogotes en los aeropuertos es que la publicidad se está volviendo más anatómica que nunca. Estos tatuajes no són permanentes, en unas dos semanas desaparecen. El problema, des de mi punto de vista no es este. El problema es que la gente valora su cuerpo como un elemento más comercial.
No se trata en el caso de deportistas que se ponen un mono con decenas de marcas en su tejido, tampoco de una famosa que lleva todas las perlas por haber de una conocida marcas de joyas. La publicidad se quita y se pone, pero no se lleva consigo.
Ahora ya tenemos tres tipos de medios. Los convencionales, los no convencionales y los neanderthales. Volvemos a las pinturas, pero… ¡¡¡¡encima nos pagan!!!. ¿Estamos mal de dinero? “No te preocupes quierida, que pongo mi calva en eBay para ver si hay algún empresario que me ofrezca un poco de dinero para anunciar su modernísima empresa”.
Ejemplos más extremos són como el de una mujer que por 10.000 dólares se tatuó una dirección de una cadena de hoteles en un sitio tan personal y visible como la frente. El tatuaje, en ese caso fue permanente. Juzguen la imágenes ustedes mismos. ¿Es estético?. ¿Se imaginan tantas frentes pintadas por el Paseo de la Castellana? ¿Por la discoteca?…¿En los profesores universitarios? Ya no me quiero imaginar dónde llegará la publicidad tatuada.
Considerar alguna parte de mi cuerpo como un espacio publicitario, como una esquina en la Plaza Cataluña de Barcelona para poner una lona, me da que pensar que al cabo de algunos años, pocos seremos (y me incluyo), los que no podamos resistirnos a “prostituírnos” (publicitariamente hablando), debido a la ayuda económica que nos puede reportar estas acciones.Todo este feómeno, no afectará sólo las personas, también a los productos. Ya podemos encontrar en el mercado las primeras “manzanas tatuadas”.
Me despido haciendo una predicción de futuro. En el año 2050, ya hablaremos de la inversión en “publicidad tatuada” como una de las principales en el sector publicitario.







